Patologías

Absceso perianal: síntomas y régimen

5 Min de lectura | El absceso anal es una cavidad infectada llena de pus cerca del ano o el recto, que si no drena espontáneamente ha de abrirse quirúrgicamente para permitir la salida del pus.

El ano es el orificio terminal del tubo digestivo por donde salen las heces en el desarrollo de la defecación. Se encuentra situado en el polo inferior del periné y es la parte final del canal anal, uno conducto de unos 2 centímetros de largo.

El ano consta de 2 esfínteres que controlan la retención o salida de heces, el esfínter anal de adentro, que es involuntario, y el de afuera, muscular, que es voluntario. Está recubierto por una piel más delgada de lo habitual, que carece tanto de glándulas como de pelos. En el interior del canal anal existen unas glándulas que desembocan en unas construcciones llamadas criptas anales.

Si se produce una obstrucción de dichas glándulas y se inficionan, juntando pus en ellas, se genera lo que se conoce como absceso perianal.

¿Causas del absceso perianal?

Los abscesos perianales son más usuales en hombres que en mujeres (2:1) y en el 90% de los casos se generan por una obstrucción de las criptas anales. Al obstruirse las glándulas y no poder drenar su contenido este puede sobreinfectarse y la acumulación de pus da sitio a la capacitación del absceso.
Las primordiales bacterias implicadas en la formación de los abscesos perianales son E. coli, E. faecalis, B. fragilis, Ps. aeruginosa y en menor nivel S. aureus.

Hay distintos factores que tienen la posibilidad de predisponer a que estas glándulas anales no puedan drenar su contenido, como por poner un ejemplo:

  • Aumento del tono del esfínter anal
  • Edema del canal anal por heces duras
  • Obstrucción por heces líquidas en contexto de diarrea
  • Edema secundario a infecciones múltiples

Otras causas que tienen la posibilidad de predisponer a la aparición de abscesos en la zona perianal y que suman el 10% restante son:

Síntomas de absceso perianal

El principal síntoma del absceso perianal es el dolor que este produce. Es un mal inicialmente sueco, mucho más bien una molestia, que se va haciendo mucho más intenso a medida que el absceso va aumentando de tamaño. El paciente se nota un bulto en esta zona, en general lateralizado, una tumoración de color rojo, caliente, con la piel a tensión y dolorosa al tacto.

Al tratarse de una infección tienen la posibilidad de darse síntomas y signos de infección sistémica, como fiebre elevada, escalofríos, malestar general, cansancio, dolor muscular y osteoarticular. Las deposiciones tiende a ser dolorosas y gracias a la inflamación puede generarse un cierto nivel de estreñimiento.

Una complicación del absceso es que se produzca una fístula, es decir, que se cree un conducto mediante las diferentes capas del canal anal, abriéndose paso hacia la piel para drenar el contenido purulento del mismo.

Diagnóstico

El diagnóstico se fundamentará en la clínica, en los síntomas que explique el tolerante y en la observación y exploración del absceso en la región perianal. Hay que realizar un tacto rectal para descartar la presencia de masas dentro del canal anal o el recto.

No tienden a ser exactas pruebas de imagen, pero si los abscesos son muy profundos a veces se acostumbra realizar una anoscopia o una ecografía transrectal. Si existe sospecha de afectación fistulosa se debe valorar mediante una tomografía axial computadorizada (TAC).

En la analítica de sangre se pueden observar signos inespecíficos de inflamación, tal como a veces una elevación de los leucocitos a expensas del porcentaje de neutrófilos.

Régimen del absceso perianal

Ciertos abscesos perianales drenan espontáneamente, pero en el caso de no hacerlo el único régimen viable es sajarlos, o sea, abrirlos quirúrgicamente para aceptar la salida del pus. Puede efectuarse bajo anestesia local si no es muy profundo ni de importante tamaño, pero en ocasiones es necesario efectuar el drenaje en quirófano con anestesia regional.

Se dará cobertura antibiótica de amplio espectro. Es conveniente tomar una muestra del pus del absceso para realizar un cultivo del mismo y ver cuál es el germen responsable de la infección. Si en el instante del diagnóstico el absceso es muy principiante y no está consolidado, se corre el peligro de abrirlo y que no drene totalmente, con lo cual lo que se hace es iniciar el tratamiento antibiótico y drenar el absceso al cabo de unos días.

Una vez sajado el absceso se frecuenta dejar una gasa o un drenaje dentro del mismo para que no se cierre instantaneamente y se tenga la certeza de que el pus residual va saliendo. Una vez vaciado por completo, el absceso se va a cerrar por sí mismo, aunque tras el drenaje se deben efectuar curas.

En caso de existir una fístula el tratamiento quirúrgico es más complejo, pues se debe localizar el camino fistuloso y extirparlo procurando no dañar la musculatura circundante.

Los abscesos suelen contestar bien al régimen antibiótico y quirúrgico y no dejar secuelas, pero dependiendo de la localización y el tamaño pueden ocasionar cicatrices residuales que comprometan en mayor o menor nivel la defecación.

Medidas preventivas

Las medidas preventivas de los abscesos anales consisten en mantener una buena dieta que no favorezca el estreñimiento, mantener una adecuada higiene de la zona anal diariamente y usar preservativos durante la penetración anal.

Lo que debes saber:

  • Se genera por una obstrucción de las criptas anales que al sobreinfectarse y amontonar pus dan lugar al absceso.
  • Si no drena espontáneamente debe de abrirse quirúrgicamente para aceptar la salida del pus.
  • Continuar una dieta anti-estreñimiento, sostener una adecuada higiene anal día tras día y utilizar preservativo en la penetración anal son medidas precautorias efectivas.

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